Comparativa bici reclinada vs. vertical *vatímetro, ultrafondo, mediciones, puerto… y más!* (ii)

Una breve fábula.

Hace mucho tiempo, un padre ciclista con dos hijos gemelos entregó, a la edad de 12 años, una bici a cada vástago: a uno de ellos una bici reclinada y a otro una bici vertical. El por qué de esta alocada decisión no viene a cuento.

En un principio, cada hijo envidiaba la bici entregada por el padre al otro, pero con el paso del tiempo, buen comer, entrenamientos juntos y por separado acabaron encantados de llevar la bici que por azar les fue entregada.

Las bicis pesaban lo mismo, eran del mismo color, calzaban las mismas ruedas y llevaban similar desarrollo de platos y piñones. ¡Eran idénticas, excepto por la geometría! En el aspecto físico/metabólico ambos crecieron fuertes, en iguales condiciones de alimentación, horas de entrenamiento, jornadas de descanso, complementos vitamínicos y un largo etcétera que conocen bien los que entrenan a fondo sobre una bici.

Su padre se encargaba de vigilar que ambos entrenasen por igual, y que por ningún motivo probasen nunca las bondades de otra bicicleta además de la que llevaban. Ni un entreno de más sobre la propia.

Cuestiones de puristas.

Con el paso del tiempo, la fama de este par ciclista fue creciendo por todo el reino, dada la particular diferencia que marcaban respecto a los demás. Aquel dúo era único y digno de ver. Así que un buen día, el rey de aquellas tierras, llamó al padre junto a sus dos hijos; y les hizo una simple pregunta:

¿en cuál bici se sube mejor?

Y aquí acaba la historia, ya que en aquella época no había vatímetros en el reino y todo se pospuso por los siglos de los siglos, hasta el sábado pasado…

***
Preparativos de un ascenso en bici reclinada (y vertical).-
Son las 7 de la mañana del sábado 25 de febrero de 2012, y meto todo el equipo en una mochila grande: herramientas, peso extra, bebidas, pedales ligeros, cinchas… y repaso mentalmente las condiciones de la bici reclinada Metaphysics y otros accesorios que necesitaremos durante la prueba. Me doy cuenta que he olvidado pedir la báscula a un amigo, pero José Carlos (protagonista del análisis de rendimiento de reclinada vs convencional del Foro de Reclinados de España) está en Madrid para asistir a la prueba y le llamo para saber si puede conseguir con qué pesarnos.

El día anterior, José Carlos me escribía un breve correo avisándome que a última hora él y su mujer (Mari Carmen) habían decidido acompañarnos en la prueba de rendimiento con Fran Vacas. Una pequeña locura, la verdad, venir desde Coruña para un par de horas de test que perfectamente podían haber seguido a la distancia. Pero el mundillo ciclista es así: comprometidos con los hechos en los que tenemos fé. La cordura, para luego. Quiero decir, el cordero.

Báscula conseguida“, me indica José Carlos a través de un SMS y yo me quedo más tranquilo.

Junto a la Metaphysics, añado una StreetMachine Gte para que José Carlos no se quede sin montura durante la prueba. Son las 8 y cuarto, así que pongo rumbo a Miraflores de la Sierra sin más dilación. Por el camino, discurre el carril bici de Colmenar Viejo, y a la altura de Tres Cantos veo dos reclinados, también con Morcuera por destino. Son Edu y Roberto que han salido desde Plaza Castilla a las 7:30. Algún retraso deben llevar, porque el estado de forma de Roberto y Edu es tal que deberían estar a la altura de Colmenar Viejo. Son habituales conocidos de las brevets locales en Madrid.

Les dejo concentrados sobre el carril y me toma 45 minutos llegar a Miraflores de la Sierra. Justo antes de llegar a destino, veo a Fran dando pedales delante de mí y aparco el coche para saludarle. Va con una bici vertical que pesa lo que una pluma, color blanco y con la rueda powertap destacando en el conjunto. Me quedo con su mochila y retomamos camino para encontrarnos 5 minutos después a los pies de la subida de la Morcuera.

¿La báscula?… está por llegar. Mientras tanto, cambiamos las ruedas de la “flaca” a la reclinada. La elección de con cuál bici subiremos primero es aleatoria. Nos damos cuenta que los platos son diferentes. La Metabikes lleva un Shimano Sora triple de 53-42-30 y el plato más pequeño de la vertical es de 39. Sin embargo, el inconveniente tiene fácil solución: con la reclinada y su plato de 42 Fran ira con un piñón de 23 y en la otra bici con el plato de 39 un piñón de 21. La fórmula de ascender a piñón fijo queda blindada con la configuración elegida. Esto último es una de las premisas de la prueba: subir sin realizar cambios de marchas.

Hacemos fotos del proceso, grabamos en el móvil los primeros datos del test, llegan José Carlos y familia, repasamos las premisas…

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Premisas de la comparativa.-
Nos ponemos un poco técnicos:
* Dos ascensos: primero en reclinada, luego en vertical.
* Ascender 5 kilómetros (idéntico recorrido), deteniendo la bici donde toque y recabar los datos “in situ”.
* Mantener 250W de forma constante durante los dos ascensos.
* No se realizarán cambios de marcha: modo piñón fijo para ambos ascensos.
* Peso idéntico.
* Igual coeficiente de roce en las ruedas (se usarían las mismas).

Con estas ideas en mente, sólo quedaba llevarlas a cabo de la forma más aproximada posible. Mantener 250W estables durante el ascenso de un puerto de montaña, no es fácil. Posiblemente más que en llano o en bajada, pero tiene mérito el sostener durante 20 minutos de forma controlada la misma carga de trabajo durante cada ascenso. En este apartado es donde Fran tendría que poner más concentración que en otra cosa.

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Los ascensos.-
Junto a José Carlos, Mari, José y Juan; llega la báscula y procedemos a pesar a Fran con la reclinada y luego por diferencia obtener un peso de 12,4 kg. Para compensar la bici vertical se se añadieron 3,5 kilos extra al conjunto (ésto para el segundo ascenso).

Como anécdota, contar que con el frío de esas horas, a la báscula (o más bien sus pilas) no le apetecía colaborar en nada. Afortunadamente las pilas del ciclocomputador de José eran las mismas que las de la báscula y una vez cambiadas respiramos más tranquilos, dada la importancia de medir el peso en la prueba . Si es que sostener la potencia, aunque sea de una báscula, no es tarea fácil.

Mientras José Carlos ajustaba la Streetmachine, Fran retomaba el contacto con la reclinada, recordando los dos mil kilómetros que ya le hizo tres meses atrás. Al principio con algo de duda, y luego de un par de vueltas a la manzana, con más seguridad. En este tiempo, arribaron Roberto y Edu, que hechas las presentaciones estuvieron comentando los detalles del ascenso. Pequeño ambiente festivo al ver cuatro reclinadas juntas en plena Sierra de Madrid.
Es aquí cuando señalamos que Fran no subiría el puerto entero, ya que con 5 km sería suficiente para las mediciones, haciendo que tampoco fuese excesivo para realizar un segundo ascenso. Por su parte, los demás decidieron que si subirían el puerto completo sobre sus respectivas reclinadas y bicis verticales.

Siguiendo con la prueba, apuntamos los desarrollos a considerar en cada ascenso, y con ello en mente nos centramos en ajustar de forma precisa, la reclinada a las dimensiones de Fran. Hechos los ajustes nos ubicamos en el punto de salida (justo en el aviso de ascenso a la Morcuera).

Durante este tiempo, Roberto sufre un percance lamentable con un conductor que poco sabe de ciclismo y de tolerancia en un lugar donde abundan ciclistas de toda condición y en el que la mayor parte del tiempo hay buen entendimiento. Pero Roberto se ha sacado el número con el personaje del pueblo; que aparca y viene atropellando el grupo a voces. Lo dicho, apartado lamentable de la mañana.

Allí se quedan Edu y José Carlos, Policía municipal incluída, cuando Fran inicia el ascenso y le seguimos muy despacio para hacer algunas fotos y acompañarle hasta el fin del recorrido. Roberto con su Seiran se engancha rápidamente y aunque le va a la zaga durante un rato, un par de curvas más adelante se coloca primero e iría según sus propias palabras: “dándolo todo”. Fran se nota concentrado sobre la reclinada de metabikes.

Hacemos varias paradas para fotografiar a Fran, Roberto y Juan que van más o menos juntos y decidimos subir hasta el punto de llegada, donde alcanzamos a José que va primero en el ascenso con su bici de montaña. Allí nos quedamos hasta que Fran acaba, tomamos nota de los datos y bajamos hasta el punto inicial.

Cambiamos las ruedas de la reclinada a la bici vertical, y durante ese lapso de tiempo mucha gente curiosa se acerca a preguntar por la prueba, la reclinada y surge la pregunta habitual de las bondades que ofrecen. Si supieran que estamos aquí justo para demostrar que es más bondadosa aún, además de en llano o bajada.

Lo que nos lleva más tiempo, es ajustar el peso exacto que hay que añadir a la mochila que llevará Fran durante el segundo ascenso. Probamos con un Aquarius tamaño familiar, pero la cuenta sale a que hay que beber 1 litro entero para ajustar el peso. Y Fran, aunque tiene algo de sed, no es candidato para beber, ni un litro, ni medio. ¡Que se lo llevaría puesto! Así que empiezo a beberlo, hasta disminuir medio litro… ¡pero aún falta medio!… llega Roberto, que en este tiempo ya ha coronado el puerto y ha bajado, y nos acepta un vaso de agua. Ante la disyuntiva, espabilamos un poco y decidimos quitar otras cosas de la mochila y el peso cuadra sobre la báscula al del primer ascenso. Todo listo, y vamos a ello!

El segundo ascenso, Fran lo realiza sin otra compañía que nuestro coche y el clic-clic de las fotos de Mari, ya que el resto del grupo está subiendo el puerto, excepto Roberto que espera en Miraflores. Decidimos simplificar el número de fotos y de paradas (que ya lo teníamos muy visto!) y esperamos a Fran en la meta virtual de los 5 km. Allí donde la bici se detiene, nos acercamos y tomamos el nuevo registro. La conclusión no se hace esperar: “Ha resultado lo mismo, subir en reclinada que con la flaca”. Apuntamos datos con fidelidad. Potencia máxima, potencia media, velocidad media, velocidad máxima, tiempo, cadencia…

Lo que queda es bajar y poner en orden los datos. Comentamos el resultado entre todos, en una terraza al sol, mientras apuramos un café, una caña y algún aperitivo. Muchos tenemos que volver a casa para la comida. Así que la despedida es breve y muy amigable. Mientras tanto, a la vista de las bicis reclinadas y de la presencia de Fran, muchos otros ciclistas, triatlonistas se detienen para saludarle y hacer algún comentario sobre su nueva bici. Es el momento en el que queda patente, que para un aficionado ciclista vale más una bici vertical de carbono y superligera que una novedosa reclinada de 12,4 kg. que no han visto nunca antes. Idéntica reacción a la que tuvimos en la Paris Brest Paris ante los modelos de carbono de Velokraft, M5 o Zockra.

Así, Edu y Roberto se despiden y vuelven a Madrid sobre sus reclinadas (como curiosidad: los veríamos nuevamente sobre Tres Cantos, a la vuelta), Fran también volvió tras sus pedaladas hasta su casa sobre su nueva bici, José Carlos, Mari, Jose y Juan se quedaron por la Sierra a degustar sus típicos manjares y quien escribe de vuelta al taller a dejar en su sitio las bicis empleadas durante la prueba.

Demás está decir, que en buena compañía apetecía estirar el día todo lo posible y que en lo personal nos lamentábamos no haber dado una sola pedalada por la Sierra durante la prueba. Ya habrá otra ocasión a finales de Mayo, cerca de la vía verde del Tajuña en el encuentro de reclinados anual que organizamos en Madrid: el RecliMAD.

Y ahora, las conclusiones…

***
Resultados.-
Si, hemos alargado la descripción de la comparativa todo lo que hemos querido para llegar hasta aquí. Que para eso eran dos ascensos. Lo cierto es que no somos tan técnicos, ni tan rigurosos como quisiéramos y nos gusta más compartir lo sucedido, de la forma que lo hacemos a diario al comentar sobre las reclinadas y su desempeño. Con un tono informal, pero fundamentado lo más posible. Queda poco por rebatir sobre las ventajas de las reclinadas en llano y en bajada, pero siempre llegamos al escollo de comentar sobre su rendimiento en subida. En lo personal, me gusta más la dinámica que se genera alrededor del debate, que el debate en sí mismo. Pero una vez reunidos los datos, es fácil entregarse a los análisis e intentar considerar cruzarlos con otras variables.

Veamos los datos recopilados en las dos pruebas realizadas con Fran vacas:

Ascenso 1 (en reclinada, peso 12,4 kilos):
* Potencia Media: 250 W
* Potencia máxima: 371 W
* Velocidad máxima: 24,4 Km/hr
* Velocidad media: 13,9 Km/hr
* Cadencia Media: 55 rpm
* Distancia: 5 km
* Tiempo: 21min.09seg

Ascenso 2 (en vertical, peso 12,4 kg)
* Potencia Media: 250 W
* Potencia máxima: 389 W
* Velocidad máxima: 24,2 Km/hr
* Velocidad media: 13,9 Km/hr
* Cadencia Media: 52 rpm
* Distancia: 5 km
* Tiempo: 21min.07seg

Como dicen los expertos: un vatio es un vatio, y eso no hay quien lo refute. A igualdad de vatios suministrados, las diferencias son ínfimas: sólo 2 segundos de diferencia entre ambos ascensos. Y valga indicar que en distancia, aunque se ha detenido la bici a la indicación de 5km, la bici vertical se detuvo unos metros más adelante que la reclinada. Esto es por el ligero zigzageo que hace Fran sobre la bici tumbada, respecto a la bici vertical. Lo que, sin ser pertinente a esta prueba, nos deja ver la inexactitud en la que podemos incurrir cuando realizamos comparativas en recorridos más largos, con diferencias de minutos o distancias más amplias.

El resultado del test, viene a reafirmar la conclusión obtenida por la comparativa de José Carlos hace tres años, y expuesta en el foro de reclinados de España, con la novedad que ahora se han medido los vatios de forma más exacta y las condiciones de ambas bicis son más igualadas al usar las mismas ruedas.

También es importante, el señalar esta prueba, como homologable a las que pueden haber realizado otros ciclistas reclinados en diferentes países y épocas. Como es el caso de Bram Moens en Holanda, fundador de m5 y quién siempre ha presentado sus armas entre los ciclistas verticales con notable éxito para remarcar las ventajas y no-desventaja de la reclinada sobre la bici convencional.

Con los datos en mente, os dejamos a solas, no sin antes compartir un par de enlaces que os ayuden a explotar más la información aportada. Estos son:
Introducción al entrenamiento por vatios.
Diferencia entre entrenamiento por pulsaciones y vatios.

Allí quedan, allí perduren, datos y análisis.

***
Reflexiones varias luego de la prueba.-
Durante el regreso, y después de una jornada tan redonda, nuestras ideas llevan los siguientes andares…

(1)
Nos gusta la conclusión.
Hoy por hoy, la reclinada suele ser tenida como carente de posibilidades para subir de forma similar a una bici vertical. Es un tema que se sostiene en las percepciones y de forma intuitiva en la estadística: la mayoría de las bicis reclinadas pesan más que una bici convencional. Y también es cierto, que son minoría las bicis reclinadas de carbono sobre la carretera. En el mercado existen bicis reclinadas de 7, 8 y 9 kg de peso. Las hemos visto y probado en Spezi, Cyclevision y en la Paris Brest Paris 2011. Igualado este punto, ya entra en juego la forma física del ciclista, que también por estadística en un puerto de montaña, con un amplio fondo físico los reclinados somos minoría.

Juntando los dos conceptos: hay pocos reclinados en forma con una bici ligera por montura.
¿Pero qué sucede cuando se lleva una reclinada ligera, en un estado físico de alto entrenamiento?

Sin embargo, no perdamos de vista que lo único que queremos comparar son condiciones similares. El luchar por convencer de las bondades de las reclinadas va sobre esta línea y no por deshacer una percepción estadística. Aunque valga el inciso que la mayoría de los reclinados que vimos participar en la PBP2011 tenían unos tiempos fantásticos y con un estado físico excepcional, además de relajado.

(2)
Por otra parte, el resultado nos deja una línea definida que puede cruzarse con otras variables más subjetivas: fatiga del ciclista, comparativa de pulso, condición anaeróbica/aeróbica, esfuerzo del corazón. Si sirven de incentivo para mejorar la realidad del ciclista sobre la reclinada, pues sean bienvenidas. Extraídas para un debate empírico en el que hay que tener claro que cada ciclista tiene unas condiciones particulares: cadencia autogenerada, pulsaciones que pueden variar con tan sólo dormir un par de horas menos o simplemente tener un mal día… y un largo etcétera.

Y luego el factor “psique” del ciclista, que existe sin ninguna duda pero que roza casi lo indemostrable. Sólo tenemos pistas anecdóticas como la costumbre de Fausto Coppi de quitar el bidón de la bici y colocárselo en el maillot (con efecto nulo en el peso total), justo antes de atacar en los más duros puertos del Giro D’Italia ante la premisa que lo que tiene que estar ligero de peso es la bicicleta, dando alas a la estimulación de la mente del ciclista. ¿Es acaso ir cómodamente sentado en una reclinada, el bidón de Coppi en su maillot?

(3)
En lo particular, a nosotros nos queda el gusanillo de dar la vuelta a la bici y realizar pruebas en bajadas de larga distancia, con carenado completo, parcial delantero o parcial trasero. Pruebas que en un futuro realizaremos si contamos con los medios… para empezar allí está nuestro velomobil marcando unos tiempos impensables cuando el camino pica hacia abajo.

(4)
Última idea: acabada la prueba, y ante la inexistencia de los dos hermanos con las bicis de fábula, sólo quedamos nosotros con nuestra bici reclinada y vertical e ir superando entrenamientos. Subir y subir, que aunque es duro para el reclinado, se agradece por el fondo que aporta. Encontrar la cadencia adecuada es cosa de tiempo. También la posición y saber cuándo ir más erguido o más tumbado. Comer bien, hacer estiramientos a tiempo, establecer rutinas particulares cuando salimos con la reclinada. Todo ello orientado a mejorar nuestro rendimiento… ¿e igualarnos a la bici convencional?

La verdad es que muchos ni siquiera se plantean estas autoexigencias, ya que buscan disfrutar y sufrir aleatoriamente sobre su cómodo asiento.

***
Moraleja.-

El hijo con la bici vertical, cortó el manillar, modificó la potencia, se hizo con un asiento de fibra de carbono de segunda mano y se autoconstruyó su propia bici reclinada.
Desde entonces los dos hermanos conversan amigablemente en bajada, en llano… y, como siempre, en subida!

***
Gracias por seguir este largo relato, de ideas sobre reclinadas y bicis convencionales, entre datos, números, teorías y abierto a toda contribución constructiva y de conocimiento fundado. Os esperamos con el mismo ánimo en una próxima prueba y nuevamente infinitas gracias a Fran Vacas y su disposición tan positiva durante estos ensayos sobre una bici reclinada. Es un lujo contar con sus puntos de vista, medios y experiencia entre el debate regular de los ciclistas reclinados en español.

Podéis ver con más detalle las fotos de la jornada, en el álbum de Okocicle.

Saludos a todos!

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